No todas las empresas necesitan el mismo sistema de tratamiento de agua.
Una oficina, un restaurante, una cafetería, un hotel o una industria pueden utilizar agua de forma muy diferente y tener necesidades completamente distintas. Por eso, elegir un equipo únicamente por su capacidad, precio o tecnología no siempre es la mejor manera de abordar el problema.
La pregunta adecuada no es “¿qué equipo debería instalar?”, sino:
¿Qué necesita realmente el agua que voy a utilizar y para qué la necesito?
En este artículo repasamos los principales factores que conviene tener en cuenta antes de elegir un sistema de tratamiento de agua para un negocio.
Índice de Contenidos
Toggle1. Lo primero: conocer el agua de partida
Antes de decidir qué tratamiento instalar, es importante conocer las características del agua que recibe el establecimiento.
El agua de suministro puede presentar diferentes características en función de su origen, composición y zona geográfica. Además, las instalaciones interiores del propio edificio también pueden influir en el agua que finalmente llega al punto de consumo.
Por eso, no existe un único sistema de tratamiento válido para todos los negocios.
Un análisis del agua puede aportar información sobre parámetros que ayudan a determinar qué tratamiento puede ser necesario y, sobre todo, qué tratamientos no lo son.
Esto permite evitar una situación bastante habitual: instalar un equipo porque “es el que se utiliza normalmente”, sin comprobar antes si responde realmente a las necesidades de la instalación.
2. ¿Para qué se va a utilizar el agua?
El segundo factor fundamental es el uso.
No es lo mismo tratar agua destinada a beber que agua utilizada en determinados procesos profesionales.
Por ejemplo, un negocio puede necesitar mejorar principalmente las características organolépticas del agua para consumo, mientras que otro puede necesitar controlar determinados minerales o parámetros para proteger equipamiento, maquinaria o procesos de producción.
También puede cambiar mucho la solución dependiendo de si el agua se utiliza:
- Para consumo de clientes y trabajadores.
- Para preparar café, infusiones o alimentos.
- En fuentes o dispensadores.
- En procesos de hostelería.
- Para maquinaria.
- En instalaciones industriales.
- En determinados procesos de tratamiento o producción.
El uso final condiciona el tratamiento.
3. Filtración: cuando el objetivo es mejorar determinadas características del agua
Los sistemas de filtración permiten actuar sobre determinadas sustancias presentes en el agua y pueden utilizarse con diferentes objetivos.
En algunos casos, el objetivo principal es mejorar el sabor y el olor del agua. En otros, puede buscarse reducir determinadas partículas o sustancias concretas.
Por eso existen diferentes tecnologías y medios filtrantes.
La elección del sistema depende de lo que se quiera conseguir y de las características del agua de entrada.
Una filtración correctamente seleccionada puede ser una solución adecuada para determinados negocios sin necesidad de recurrir a tratamientos más complejos.
4. ¿Cuándo puede ser necesaria una ósmosis?
La ósmosis inversa utiliza una membrana que permite reducir una parte importante de las sustancias disueltas en el agua.
Puede ser una alternativa cuando las características del agua hacen necesario un tratamiento más profundo o cuando determinadas aplicaciones requieren un agua con unas características concretas.
Dentro de la ósmosis existen además diferentes configuraciones. Por ejemplo, los sistemas de ósmosis de flujo directo permiten producir agua tratada bajo demanda, sin necesidad de disponer de un depósito de almacenamiento de gran capacidad.
Pero, de nuevo, que una tecnología sea más avanzada no significa que sea automáticamente la adecuada.
La cuestión es determinar qué necesita el agua y qué necesita el negocio.
5. ¿Y si el problema son los microorganismos?
En determinadas instalaciones puede ser necesario considerar también sistemas de desinfección.
La luz ultravioleta (UV) es una tecnología utilizada para la desinfección del agua mediante radiación ultravioleta, actuando sobre microorganismos presentes en ella.
Su utilización depende de las características de la instalación y del objetivo del tratamiento.
Por eso, la desinfección UV tampoco debería plantearse como una solución universal, sino como parte de un sistema diseñado para una necesidad concreta.
6. También hay que tener en cuenta el consumo
Un aspecto que a veces se pasa por alto es la cantidad de agua que necesita el negocio.
No necesita el mismo sistema una pequeña oficina con diez trabajadores que un establecimiento de hostelería con un elevado consumo diario.
A la hora de seleccionar un equipo conviene valorar:
- Número de usuarios.
- Consumo diario aproximado.
- Momentos de mayor demanda.
- Número de puntos de consumo.
- Espacio disponible.
- Caudal necesario.
- Tipo de instalación.
- Mantenimiento requerido.
Una solución correctamente dimensionada debe ser capaz de responder al consumo habitual sin quedarse corta, pero tampoco tiene sentido instalar un sistema sobredimensionado para una demanda que nunca se va a producir.
7. El mantenimiento también forma parte de la solución
Elegir un sistema de tratamiento de agua no termina con su instalación.
Los filtros, membranas, lámparas UV y otros componentes tienen una vida útil y necesitan revisiones o sustituciones según el tipo de equipo y las condiciones de funcionamiento.
El mantenimiento permite conservar el rendimiento del sistema y detectar posibles incidencias.
Además, en un negocio donde el agua forma parte de la actividad diaria, una avería puede tener consecuencias mucho más importantes que en una instalación doméstica.
Por eso, al comparar diferentes soluciones conviene valorar no solo el precio de instalación, sino también el mantenimiento, los consumibles y el servicio técnico disponible.
Entonces, ¿qué sistema necesita mi negocio?
No existe una respuesta única.
La solución adecuada depende de una combinación de factores:
Agua de entrada + uso + consumo + instalación + objetivo del tratamiento.
En algunos casos puede ser suficiente un sistema de filtración. En otros, puede ser recomendable una ósmosis. Algunas instalaciones pueden requerir además sistemas de desinfección u otros tratamientos específicos.
Por eso, antes de elegir un equipo, lo más recomendable es conocer primero las características del agua y definir qué se quiere conseguir.
Analizar antes de elegir
Un buen sistema de tratamiento no debería empezar por un catálogo de equipos, sino por las necesidades reales de la instalación.
En Serviaqua Galicia trabajamos con soluciones de tratamiento de agua para hogares, oficinas, empresas, hostelería e instalaciones profesionales.
Estudiamos las características del agua y el uso previsto para plantear soluciones de filtración, ósmosis, desinfección y otros sistemas de tratamiento adaptados a cada instalación.
Porque tratar el agua no consiste simplemente en instalar un equipo.
Consiste en encontrar el tratamiento adecuado para cada necesidad.
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