Las jarras purificadoras se han convertido en una alternativa popular para quienes quieren mejorar el sabor del agua del grifo o reducir determinadas sustancias presentes en ella. Pero existe una pregunta importante antes de comprar una: ¿qué puede eliminar realmente una jarra filtrante y qué no?
La respuesta no es tan sencilla como «sí» o «no». Existen diferentes tipos de filtros y tecnologías, y cada una está diseñada para actuar sobre determinados componentes del agua.
Por eso, más que fijarse únicamente en las palabras «purificadora» o «filtro de agua», es importante saber qué contiene el agua de partida y qué capacidad tiene realmente el sistema que estamos utilizando.
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Toggle¿Qué prometen las jarras purificadoras?
Las jarras filtrantes suelen comercializarse como una forma sencilla de mejorar el agua del grifo en casa.
Entre sus promesas más habituales encontramos:
- Mejorar el sabor y el olor del agua.
- Reducir el cloro.
- Disminuir la dureza del agua.
- Reducir determinadas sustancias presentes en el agua.
- Conseguir un agua con mejor sabor para beber y cocinar.
Algunas jarras incorporan diferentes tecnologías de filtración y pueden reducir determinados contaminantes. Sin embargo, no todas las jarras hacen lo mismo.
La eficacia depende del tipo de cartucho, los materiales utilizados, el estado del filtro y, sobre todo, de las sustancias concretas que queramos reducir.
¿Cómo funcionan realmente?
En una jarra filtrante, el agua pasa por un cartucho situado normalmente en la parte superior del recipiente.
El cartucho puede combinar diferentes materiales filtrantes.
Uno de los más habituales es el carbón activo, que funciona mediante procesos de adsorción y puede ayudar a reducir determinadas sustancias que afectan al sabor, el olor o la calidad del agua.
También existen cartuchos que incorporan resinas de intercambio iónico, capaces de actuar sobre determinados minerales relacionados con la dureza del agua.
Por tanto, hablar simplemente de «una jarra purificadora» no nos dice suficiente.
Lo importante es conocer qué tecnología utiliza y qué sustancias está diseñada para reducir.
¿Qué pueden eliminar y qué no?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
Una jarra filtrante puede ser eficaz para determinados usos, pero no existe una jarra universal capaz de eliminar todos los contaminantes del agua.
Dependiendo de la tecnología y del modelo, algunos sistemas pueden reducir:
- Cloro.
- Sustancias que afectan al sabor y al olor.
- Determinados compuestos orgánicos.
- Parte de la dureza del agua.
- Algunos metales u otras sustancias específicas.
Pero eso no significa que cualquier jarra pueda eliminar cualquiera de estos elementos.
Por ejemplo, que un filtro utilice carbón activo no significa automáticamente que sea eficaz frente a nitratos, metales pesados o cualquier otro contaminante.
Los sistemas de tratamiento certificados se evalúan para reducciones concretas y no existe una certificación que implique que un filtro elimine todos los contaminantes posibles.
El problema de confundir «filtrar» con «purificar»
Las palabras que aparecen en el envase pueden generar cierta confusión.
«Filtrar», «purificar», «limpiar» o «mejorar el agua» no significan necesariamente lo mismo desde un punto de vista técnico.
Un filtro puede estar diseñado para reducir una sustancia concreta sin modificar otras características del agua.
Por eso, purificar el agua no debería entenderse como eliminar absolutamente todo lo que contiene.
Además, hay una cuestión fundamental: las jarras filtrantes deben utilizarse sobre agua que ya sea apta para el consumo. OCU señala expresamente que no deben utilizarse para intentar hacer potable un agua de pozo o manantial cuya potabilidad no se conoce.
Una jarra no sustituye a un análisis de agua ni convierte automáticamente un suministro no potable en agua apta para beber.
¿Una jarra puede solucionar cualquier problema del agua?
No.
Y esta es una de las ideas que más importante nos parece aclarar.
Si el agua de una vivienda presenta un problema concreto, primero hay que conocer cuál es el problema.
Por ejemplo, no es lo mismo querer mejorar el sabor del agua del grifo que tratar un problema de dureza, nitratos o determinados metales.
Cada situación puede requerir una tecnología diferente.
Por eso, comprar una jarra únicamente porque en su envase aparecen muchas sustancias que supuestamente puede eliminar no garantiza que sea la solución adecuada para tu agua.
¿Qué ocurre si el agua tiene mucha cal?
La dureza del agua está relacionada principalmente con la presencia de minerales como calcio y magnesio.
Algunas jarras incorporan resinas de intercambio iónico que pueden reducir parte de esta dureza.
Pero aquí también existen límites.
Una jarra filtrante no equivale a un descalcificador.
Si el objetivo principal es tratar la dureza de toda el agua de una vivienda, la solución puede ser muy diferente a la que necesitamos para mejorar únicamente el agua que bebemos.
Además, no todos los filtros funcionan igual frente a la dureza y algunos sistemas pueden eliminar minerales que no necesariamente necesitamos eliminar.
Por eso, cuando el problema principal es la cal, conviene valorar primero la dureza real del agua y después elegir el tratamiento adecuado.
¿Y si queremos eliminar nitratos, metales u otros contaminantes?
Aquí es donde resulta especialmente importante no dejarse llevar únicamente por la publicidad.
Los nitratos, determinados metales, pesticidas y otros compuestos requieren tecnologías específicas y no todos los filtros domésticos tienen capacidad para reducirlos de forma eficaz.
Por ejemplo, determinados filtros pueden estar certificados para reducir plomo, mientras que otros pueden estar diseñados para actuar sobre sustancias completamente diferentes.
NSF recomienda precisamente comenzar identificando qué contaminantes están presentes en el agua y, a partir de ahí, buscar un sistema certificado para reducir aquellos que realmente preocupan.
Por tanto, si existe una preocupación concreta sobre la calidad del agua, lo más sensato es analizarla antes de decidir qué sistema instalar.
El mantenimiento también importa
Comprar una buena jarra no es suficiente.
Los filtros tienen una capacidad limitada y deben sustituirse siguiendo las indicaciones del fabricante.
Con el uso, el material filtrante va perdiendo capacidad de retención y puede disminuir su eficacia.
Además, las propias jarras necesitan limpieza periódica.
OCU recomienda mantenerlas limpias, vaciarlas si no van a utilizarse durante varios días y respetar los periodos indicados para sustituir los cartuchos.
Esto es especialmente importante durante los meses de calor, cuando el agua filtrada permanece almacenada a temperatura ambiente.
Una jarra mal mantenida puede dejar de cumplir correctamente su función.
Jarra filtrante, filtro bajo fregadero u ósmosis: ¿qué diferencia hay?
No todos los sistemas de tratamiento tienen el mismo objetivo.
Jarra filtrante
Es una solución sencilla y portátil para tratar pequeñas cantidades de agua en el punto de consumo.
Puede resultar interesante cuando se busca mejorar determinadas características del agua, como el sabor, el olor o, dependiendo del filtro, parte de su dureza.
Filtro bajo fregadero
Se instala directamente en la red de agua de la cocina y permite tratar el agua en el propio punto de consumo.
Dependiendo de la tecnología utilizada, puede ofrecer un tratamiento más específico y una mayor comodidad que una jarra.
Ósmosis inversa
La ósmosis inversa utiliza una membrana que permite separar determinadas sustancias disueltas mediante presión.
Es una tecnología diferente a la de una jarra convencional y puede resultar adecuada cuando se necesita un tratamiento más avanzado del agua de consumo.
Pero tampoco significa que la ósmosis sea siempre la solución adecuada.
La tecnología debe elegirse en función del agua y del objetivo del tratamiento.
La solución depende del agua que tengas en casa
Esta es probablemente la conclusión más importante de todo el artículo.
No existe un sistema de tratamiento universal que sea el mejor para todas las viviendas.
Antes de comprar una jarra, un filtro bajo fregadero o un equipo de ósmosis, conviene hacerse algunas preguntas:
- ¿Qué características tiene el agua de mi vivienda?
- ¿Qué quiero mejorar exactamente?
- ¿El problema es el sabor o existe algún parámetro que deba reducirse?
- ¿Necesito tratar solamente el agua de beber o toda la vivienda?
- ¿Qué tecnología es capaz de actuar sobre el problema concreto?
- ¿Qué mantenimiento requiere?
La respuesta puede ser una jarra filtrante. Pero también puede ser otro sistema completamente diferente.
Y, en algunos casos, puede que no sea necesario instalar ningún sistema de tratamiento.
El agua de la red de abastecimiento ya está sometida a controles y, cuando cumple los requisitos de potabilidad, puede consumirse directamente. Las soluciones de filtración pueden utilizarse para mejorar determinadas características del agua o reducir sustancias concretas, pero no deben confundirse con una necesidad sanitaria general.
Antes de comprar una jarra purificadora, analiza tu agua
Las jarras purificadoras pueden ser una solución útil en determinadas circunstancias, pero sus capacidades tienen límites.
La clave no está en buscar el filtro que prometa eliminar más sustancias, sino en saber qué necesita realmente el agua de tu vivienda.
Un análisis de agua permite conocer diferentes parámetros y tomar decisiones basadas en información real, en lugar de elegir un sistema únicamente por lo que aparece en el envase.
En Serviaqua Galicia podemos ayudarte a conocer las características del agua y valorar qué solución de tratamiento puede ser adecuada para tu caso.
¿Tienes dudas sobre la calidad del agua de tu vivienda? Contacta con Serviaqua Galicia y consulta las opciones disponibles para realizar un análisis de agua.
Conclusión
Las jarras purificadoras no son un timo por definición, pero tampoco son una solución universal para todos los problemas del agua.
Pueden ser útiles para mejorar determinadas características del agua cuando incorporan el filtro adecuado y se utilizan correctamente. Sin embargo, su eficacia depende de la tecnología utilizada, del contaminante que se quiera reducir y del mantenimiento del cartucho.
Por eso, antes de comprar una jarra o cualquier otro sistema de filtración, conviene hacerse una pregunta mucho más importante:
¿Qué necesita realmente el agua de mi casa?
La respuesta debería estar basada en sus características y no únicamente en las promesas de un producto.
En Serviaqua Galicia apostamos por conocer primero el agua y después buscar la solución más adecuada.
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