Un análisis de agua permite conocer diferentes características del agua y detectar determinados parámetros que pueden influir en su calidad, sabor, olor o utilización. Pero ¿qué se analiza exactamente cuando llevamos una muestra al laboratorio?
La respuesta depende del tipo de agua, su procedencia y del objetivo del análisis. No se estudian necesariamente los mismos parámetros en el agua de una vivienda, un pozo, una empresa o una instalación que necesita un control específico.
Por eso, conocer los principales parámetros del agua ayuda a entender mejor qué información aporta un análisis y por qué puede ser el primer paso antes de decidir si es necesario algún sistema de tratamiento.
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Toggle¿Qué información aporta un análisis de agua?
Cuando hablamos de calidad del agua, no existe un único valor que permita determinar si un agua es «buena» o «mala».
El agua puede presentar diferentes características y cada parámetro aporta información diferente.
Un análisis puede estudiar, entre otros:
- Parámetros físico-químicos.
- Minerales y sales disueltas.
- Sustancias que pueden afectar al sabor, olor o aspecto.
- Determinados contaminantes.
- Parámetros microbiológicos.
La selección dependerá de lo que se quiera comprobar y del origen del agua.

1. pH: ¿el agua es ácida o alcalina?
El pH indica el grado de acidez o alcalinidad del agua.
La escala habitual va de 0 a 14:
- Por debajo de 7, el agua es ácida.
- En torno a 7, se considera neutra.
- Por encima de 7, es alcalina.
El pH es un parámetro básico en muchos análisis porque puede influir en diferentes procesos relacionados con el agua y en el comportamiento de otros elementos presentes en ella.
Por sí solo, sin embargo, el pH no permite determinar la calidad global del agua.
2. Conductividad: ¿cuántas sustancias disueltas contiene el agua?
La conductividad eléctrica permite obtener información indirecta sobre la cantidad de sales y otras sustancias ionizadas disueltas en el agua.
Cuanto mayor sea la concentración de determinados iones, normalmente mayor será su conductividad.
Este parámetro resulta especialmente útil para conocer cambios en la composición del agua y como indicador general de la presencia de sustancias disueltas.
Sin embargo, una conductividad determinada no identifica por sí misma qué sustancias concretas están presentes.
Para eso es necesario realizar análisis específicos.
3. Dureza: la relación entre el agua y la cal
La dureza del agua está relacionada principalmente con la presencia de calcio y magnesio.
Es uno de los parámetros que más interés genera en los hogares porque el agua dura puede favorecer la aparición de incrustaciones de cal en determinadas instalaciones y equipos.
La dureza suele expresarse en diferentes unidades, dependiendo del método utilizado.
Conocerla es especialmente importante cuando se está valorando la instalación de un descalcificador de agua.
No obstante, hay que diferenciar entre dureza y «calidad» del agua: que un agua sea dura no significa automáticamente que no sea apta para el consumo.
4. Turbidez: cuando el agua no es completamente transparente
La turbidez indica el grado en que el agua pierde transparencia debido a la presencia de partículas en suspensión.
Un agua turbia puede estar relacionada con partículas minerales, sedimentos u otros materiales.
Este parámetro adquiere especial importancia cuando se detecta que el agua presenta un aspecto diferente al habitual.
La turbidez puede tener diferentes causas y, por eso, detectar un valor elevado puede indicar la necesidad de investigar qué está provocando esa alteración.
5. Cloro: importante para la desinfección del agua
El cloro se utiliza habitualmente en los sistemas de abastecimiento para ayudar a controlar la presencia de microorganismos.
El análisis puede determinar diferentes formas de cloro presentes en el agua.
Cuando el agua contiene cloro en determinadas concentraciones, puede influir en su sabor y olor, algo que muchas personas perciben especialmente al beber agua del grifo.
En estos casos, determinados sistemas de filtración pueden ayudar a mejorar sus características organolépticas.
6. Nitratos y nitritos
Los nitratos y nitritos son compuestos nitrogenados que pueden encontrarse en el agua por diferentes motivos.
Su presencia puede estar relacionada, entre otras causas, con determinadas actividades agrícolas, residuos orgánicos o características del terreno.
Estos parámetros adquieren especial interés en determinadas aguas subterráneas y abastecimientos particulares.
Cuando existe una preocupación concreta por la presencia de nitratos, la única manera de conocer su concentración es realizar un análisis adecuado.
7. Hierro y manganeso
El hierro y el manganeso son elementos que pueden aparecer de forma natural en determinadas aguas o proceder de otras fuentes.
Su presencia puede provocar alteraciones que se perciben fácilmente.
Por ejemplo, determinados niveles de hierro pueden producir:
- Coloración amarillenta o rojiza.
- Manchas en sanitarios y superficies.
- Cambios en el sabor.
- Depósitos.
El manganeso también puede provocar alteraciones de color y otros problemas en determinadas concentraciones.
Si se detectan estos elementos, el tratamiento adecuado dependerá de su concentración y de las características generales del agua.
8. Amonio
El amonio es otro de los parámetros que puede analizarse en determinadas muestras de agua.
Su presencia puede estar relacionada con diferentes procesos naturales o con contaminación de origen orgánico.
No debe interpretarse un resultado de forma aislada: es necesario analizarlo junto con otros parámetros para comprender correctamente las características del agua y determinar si existe alguna anomalía.
9. Microorganismos y parámetros microbiológicos
No todo lo importante en un análisis de agua puede medirse mediante parámetros físico-químicos.
También pueden realizarse análisis microbiológicos destinados a detectar determinados microorganismos indicadores.
Dependiendo del tipo de análisis y del objetivo, pueden estudiarse diferentes parámetros microbiológicos.
Esta parte del análisis resulta especialmente importante cuando se quiere evaluar la seguridad microbiológica del agua.
10. Otros parámetros que pueden analizarse
Dependiendo del origen del agua y de lo que se quiera estudiar, pueden analizarse muchos otros parámetros.
Por ejemplo:
- Fluoruros.
- Sulfatos.
- Cloruros.
- Sodio.
- Calcio.
- Magnesio.
- Arsénico.
- Plomo.
- Cobre.
- Otros metales.
- Diferentes compuestos químicos.
No todos estos parámetros tienen que analizarse siempre.
El análisis debe adaptarse al tipo de agua y al objetivo que se persigue.
¿Se analizan los mismos parámetros en todas las aguas?
No.
Este es un punto importante que conviene tener en cuenta.
No necesita necesariamente el mismo análisis:
- El agua de la red pública.
- El agua de un pozo.
- El agua de un manantial.
- El agua de una vivienda particular.
- El agua utilizada en una empresa.
- El agua destinada a un uso específico.
Por ejemplo, cuando se trata de un abastecimiento particular, puede ser especialmente interesante estudiar determinados parámetros físico-químicos y microbiológicos.
La selección dependerá de las características del suministro y de lo que se quiera conocer.
¿Por qué es importante analizar el agua antes de instalar un sistema de tratamiento?
Esta es una de las preguntas más importantes cuando hablamos de tratamiento de agua.
Es relativamente habitual pensar:
«Mi agua tiene mucha cal, necesito un descalcificador.»
O:
«El agua tiene mal sabor, necesito una ósmosis.»
Pero el diagnóstico no debería hacerse únicamente por percepción.
Un sabor, olor o aspecto diferente puede tener diferentes causas.
Y una misma tecnología no sirve necesariamente para solucionar todos los problemas.
Analizar el agua permite conocer primero el problema y elegir después el tratamiento adecuado.
Por ejemplo:
- Si el problema principal es la dureza, puede estudiarse una solución específica para reducirla.
- Si existen determinadas sustancias que afectan al sabor, puede valorarse un sistema de filtración adecuado.
- Si se detectan determinados contaminantes, habrá que estudiar una tecnología capaz de actuar específicamente sobre ellos.
- Si el agua presenta un problema microbiológico, el tratamiento deberá plantearse de acuerdo con su origen y características.
Por eso, el análisis debería ser el punto de partida cuando existen dudas sobre la calidad del agua.
¿Qué ocurre después de realizar un análisis de agua?
Los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta el tipo de agua, el uso que se le da y los valores de referencia aplicables.
No basta con mirar un número y decidir automáticamente que el agua es buena o mala.
Por ejemplo, una dureza elevada puede ser relevante para determinados usos e instalaciones, mientras que otros parámetros requieren una valoración diferente.
La interpretación conjunta de los resultados permite determinar si existe alguna anomalía y, en caso necesario, qué medidas pueden ser adecuadas.
Análisis de agua y tratamiento: dos pasos diferentes
Es importante no confundir ambos conceptos.
El análisis de agua sirve para conocer sus características.
El tratamiento de agua busca modificar determinadas características cuando existe una necesidad concreta.
Por tanto:
Analizar → conocer → interpretar → decidir → tratar, si es necesario.
Este proceso ayuda a evitar instalaciones innecesarias y permite elegir una solución adaptada al problema real.
¿Cuándo puede ser recomendable analizar el agua?
Puede ser interesante realizar un análisis cuando:
- El agua procede de un pozo o abastecimiento particular.
- Se detecta un cambio de sabor, olor, color o aspecto.
- Se quiere conocer la dureza del agua.
- Se está valorando instalar un descalcificador.
- Se quiere instalar un sistema de filtración u ósmosis.
- Se sospecha que puede existir algún contaminante concreto.
- Ha cambiado el entorno o las condiciones del abastecimiento.
- Se necesita conocer la calidad del agua para un uso profesional determinado.
La frecuencia y el tipo de análisis dependerán siempre de las características de cada instalación.
¿Quieres conocer qué contiene el agua de tu vivienda o negocio?
Antes de elegir un sistema de filtración, una ósmosis, un descalcificador u otro tratamiento, lo primero es conocer el agua sobre la que vamos a trabajar.
En Serviaqua Galicia realizamos análisis de agua para conocer diferentes parámetros y ayudar a determinar qué solución puede ser adecuada según las características de cada suministro.
Si tienes dudas sobre la calidad del agua de tu vivienda, empresa o instalación, contacta con Serviaqua Galicia y consulta qué tipo de análisis puede ser más adecuado para tu caso.
Conclusión
Un análisis de agua puede proporcionar mucha más información de la que parece.
El pH, la conductividad, la dureza, la turbidez, el cloro, los nitratos, los metales o los parámetros microbiológicos son solo algunos de los elementos que pueden estudiarse dependiendo del tipo de agua y del objetivo del análisis.
Pero lo más importante no es analizar por analizar.
La utilidad de un análisis está en saber qué queremos conocer y qué decisiones podemos tomar después con esa información.
Porque cuando se trata de mejorar la calidad del agua, el orden importa:
primero conocer el agua, después determinar qué necesita y, solo entonces, elegir el tratamiento adecuado.
En Serviaqua Galicia te ayudamos a dar ese primer paso.
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